LA POESIA EN 25 DE MAYO
La vida de Enrique Caminos fué solo un segmento de recta, algo muy tenue y huidizo que lleva en su misma fragilidad el doloroso despertar de un recio y humilde cantor de cosas nuestras. Su muerte anónima - lo decimos hoy con un nudo en la garganta - conmovióa muy pocos. Una nube de silencio cubre su memoria en momentos de verdadera necesidad espiritual. Es que la ciudad de sus sueños duerme su hora de letargo, ciega a todo lo que sea una manifestación de justicia, porque unicamente una gran incompresión pudo motivar esta absurda ignorancia de la obra del poeta.
Más preciso es manifestarlo. Caminos no buscó jamás la dádiva de los oscurantistas, ni quiso pertenecer a cÃrculos intelectuales, de esos de donde los agraciados de los premios a la poesÃa- tal vez su aislamiento, hijo de la modestia lo condujo a que su nombre se viera relegado sin ocupar el sitio que por sus altos valores merecÃa. Fué ante todo un formidable intuitivo, un auténtico autodidacta, que nació con una vocación determinada y murió con ella lejos de la contaminación del ambiente siempre ingrato e inclinado a derribar voluntades y desconoceer méritos.
No en vano paseó triunfante su lira templada prematuramente, en certámentes como los de Chascomús en 1920 con su " Canto al Obrero Argentino" y en Saladillo en 1921, donde obtuvo el primer premio y medalla de oro por su poema al "DÃa de la Raza". Ello prueba que era algo más que un lÃrico de fibra, un tempramento dotado de exquisitas virtudes cuyo paso dejaba un estela de bellezas profundas.
Por ejemplo, "Soneto a Mitre" y las numerosas colaboraciones a "Mundo Argentino", demuestran que Caminos debió haber llegado al nivel que sus composiciones lo requerÃan. Pero contra estos propósitos conspiraba su natural timidez ya que nunca creyó en la excelencia de sus trabajos, y el egoismo de sus conciudadanos, por eso, salvo el apoyo generoso que el periodismo le brindara, no supo de los halagos de la popularidad.
Las mieles de la gloria terrena no se hicieron para este muchacho soñador que hilvanaba quimeras en un mundo ideal que por cierto no era este.
Su poesÃa romántica y amatoria muchas veces, impoulsada por el recuerdo de la mujer querida, la que amó con ternura metafÃsica, desgaja su cancionero de flores y amarguras en "Vivir amando", "Sonata de amor". Caminos se presentó como un luchador de fibra, no escatimó esfuerzos, ya ferroviario, ya tipógrafo, tuvo como galardón su escudo heráldico de obrero infatigable.
Lo vemos con acento de rebeldÃa en "Juventud", "Hacia el futuro", "LÃrica", versos en los que hubo de volcar su sed de justicia y de redención social.
Asà fué este poeta que a los veintiseis años, por un imperativo en un mandato fatal, bajó a la tierra a compartir la perdida soledad de una tumba triste y arrumbada con su madre, su santa madre por la que derramaba su llanto de piedad y de angustia en las magnÃficas estrofas de aquel poema que finaliza:
"Y tu amor y tu fé en mi noche umbrÃa como una bella calidad persiste"
Un mes cualquiera de 1939 nos cupo el honor de iniciar en 25 de Mayo el movimiento de la resurección intelectual de Enrique Caminos. Lo hicimos confiando en el porvenir, dispuestos a reparar lo que hasta entonces parecÃa irreparable.
"Anhelos", la bulliciosa revista de los estudiantes, dedicó un número a esclarecer el recuerdo del bardo que nos dejó mucha desazón y no menos dolor. Comprendimos los heraldos de esta nueva cruzada que iba a ser larga y costosa la campaña; no por eso hemos desmayado. La marcha recién está en comienzos, más nos cabe la satisfacción de haber sido los que lanzamos el llamado.
Lo que el Comité Cultural - quetanto alardea en su acción - no cumplió en los lustros transcurridos dede el fallecimiento de caminos, lo hemos hecho nosotros con menos suficiencia y menos pedanterÃa, seguros de contribuir a una obra de bien que la posteridad reclama.
Un plaza o una calle de 25 de Mayo tienen que entregar al futuro el patrimonio de quien fuera su más, inspirado poeta. Con ello se honrarÃa a un hombre de letras dando un motivo de reconocimiento por parte de todos los que aprecian de verdad la labor de Enrique Caminos. Como a Negreti en JunÃn, en esta ciudad tan esquiva y tan hoscosa se ha de elevar el nombre del poeta muerto aunque más no sea con un tardÃo homenjane de gratitud.
Exactamente el dÃa 8 de noviembre de 2010, fecha aniversario de nuestra ciudad, se cumplieran 89 años de la desaparición fÃsica de Enrique Caminos tiobisabuelo de quÃen transcribe este texto publicado por Rául Amaral en la primavera de 1941.
OBRAS DE ENRIQUE CAMINOS
Al volver
Canto al obrero argentino (ganadora medalla de oro)
De tu alma en paz
Duda
El albúm
En el festÃn
Hacia el futuro
Homenaje
La musa que amo
Mi reina
Obrero
Ofrenda Para entonces...
Soneto I
Soneto II
Soneto de Protesta
Soñando
Tu mansión y mi ruta
Veleros
Visión fugaz
Vivir amando
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